Estoy pasando por un buen momento, en todos los aspectos de mi vida, a excepción del amoroso; al que no le estoy dando demasiada importancia (cosa que no me orgullezco de decir). Creo que le estoy agarrando la vuelta a la clase de anatomía, y las otras materias no presentan mayores complicaciones. Siento que la relación más importante de mi vida, aquella que tengo con mi mamá, está recuperando un poco de cercanía que perdió en los últimos meses, lo cual me alegra en demasía.
Los últimos días me he estado escribiendo con Gracjana. Es una persona hermosa, y llena de bondad. Una persona de la cuál no me considero digno en este momento, por mi conflicto amoroso actual. Estoy seguro que vendrá tarde o temprano, estoy seguro que le resulté interesante, y que vio algo bueno en mí, eso que todas ven, eso que es lo más atractivo en mí, y que últimamente está en la cuerda floja a pesar de que sé que si cae, al día siguiente puede volver a estar en pie. También estoy seguro que me vio tomado de la mano con Marta. No sé que signifique ésto, pero pasó.
En cuanto a Marta, comienzo a detectar su fragilidad emocional. Es extraña; ya lo sabía, pero no puedo dejar de decirlo. Es complicado, porque no sé nada de ella, sólo que no le importó nada y compartió un amor fugaz con un mexicano que no conocía, ni conoce. Prefiero ésto a una atadura más. Incluso sospecho que algo similar pasó entre ella y mi hermano, es un pensamiento arriesgado y precoz, sin embargo, estaría feliz por él si fuera cierto.
Por otro lado, Ale está en Vallarta, intentando relajarse lo más que pueda en la única semana al año que puede. Deseo que lo esté pasando bien. Algo ha renacido entre los dos en las últimas semanas. La visité y fuimos al cine. Días llenos de conversaciones interesantes. Me sorprende la diferencia en las conversaciones con ella y con Genni; son abismales. Hay puntos en que no puedo escuchar más a Genni, en parte porque tiene una tendencia a ser chismosa, y por otro lado sus palabras dejan ver una inseguridad lastimosa. Ale no está exenta de defectos potenciales, sin embargo nunca caemos en lo que he caído con Genni. Es confuso, y podría todo estar sujeto a la subjetividad del contexto.
Raquel está cerca de manifestarse. Lo presiento. ¿Me tomaría libertades probablemente inapropiadas con ella si se presentara la oportunidad? La pregunta está abierta, lo cuál muy probablemente significa un sí. No sé, no veo el futuro, lo juro.
Es curioso, me acabo de dar cuenta que mi vida gira en torno a las mujeres. Y debo decir que así me gusta. Mi madre, y las demás. En eso se resume todo.
viernes, 17 de agosto de 2012
Genni 17-ago-2012
Al escribir estas palabras, Genni me cuenta la historia de su grupo musical de cuando estaba "morra", como diría ella misma. No entiendo. Todas nuestras conversaciones abarcan dos temas. Uno, su pasado, osea, sus triunfos personales, sus experiencias con aquellos que fueron sus novios, sacadas a relucir con el más mínimo pretexto, como para darme a entender que fue y es y seré una mujer muy cotizada; mentira. La segunda, los chismes de lo que pasa en su salón. No sé qué es más triste, si ésto, o el hecho de que no pueda escucharla. Hace unos minutos me hizo la pregunta que más temo (aunque en cierto modo la espero para tratar de darle a entender que odio estas conversaciones): "¿En dónde me quedé?. Hubo un silencio, de esos que parecen minutos pero fueron sólo minutos; un poco incómodo, pero de nuevo, con cierto placer de demostrarle que no me interesa. Sólo dije que me hice bolas, y ella continuó la conversación.
¿Por qué me cuenta estas cosas? Nunca me había pasado. Nunca alguien estaba tan en el pasado, y refundida en una pila de hechos efímeros; con nadie nunca había sostenido conversaciones tan vanales, por tiempos tan prolongados. ¿Qué tal que mis conversaciones son iguales? Pondré más atención, e intentaré nunca hablar de mí.
Noto cierta sensibilidad anormal de su parte, o cierta falta de paciencia de la mía. Digo esto porque no puedo evitar darme cuenta de cómo odia no tener la razón; y no sólo eso, odia también cuando se la doy. Tiene un complejo de inferioridad sumamente infantil, de modo que está siempre a la defensiva cuando se trata de tener la razón.
Considero que mi actitud para con ella sí ha sido un poco injusta. ¿Se me está acabando la paciencia? ¿Estaría mejor sin ella? No lo sé, lo cierto es que en la escuela me espera a diario una gran soledad, que ella logra atenuar. Lo cual es triste, porque es esa soledad que nos acompaña toda la vida, y con la que debemos aprender a vivir.
Suelo decir que la inteligencia es una cuestión de enfoque, de perspectiva; no de calificaciones o conocimientos. Lo cierto es que Genni carece de ambas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)