viernes, 27 de julio de 2012

Lo que traje de Europa

La situación es complicadamente sencilla. Después de comenzar una relación cimentada en la duda, en la incertidumbre y en la pasión, emprendo esta travesía al viejo continente, y regreso siendo otro. ¿Se podía esperar menos?

Me fui queriéndola, lo admito. Y la quise un buen rato, sin embargo, partí sabiendo que no me limitaría en ningún sentido por ella. Y el cargo de conciencia fue mínimo.

No me culpo. Finalmente, ¿quién podría culparme por amar? Fui a la aventura, a descubrir un mundo, y a descubrirme a mí mismo. Y encontré mucho de mí que me faltaba. Un horizonte nuevo se abrió ante mis ojos, en mí. Es complicado explicarlo, mas si de algo estoy seguro, es de que volveré el próximo verano. No  le diré lo que ocurrió, pues no serviría de nada. Pondré de mi parte para sacar adelante la situación. Sin embargo confieso que ni a ella ni a nadie los podré ver de la misma manera que hace un mes.

Aún no retorno a la realidad del todo. Cuando mi vida se regularice me ubicaré y escribiré. Por lo pronto, estoy más motivado que nunca para iniciar mi segundo semestre, mi colaboración con Claudia en sus investigaciones (por pequeña que sea), un curso de alemán, y una actitud completamente nueva de estudio. Todo con el objetivo de satisfacer mis expectativas personales, por lo menos un poco.

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